Alquiler coches Menorca – Menocar (low cost)

Menorca es bella!

Nuestro paisaje resulta ser la síntesis armónica de los diferentes elementos morfológicos, climáticos y vegetales de Menorca, modificados, desde tiempos antiquísimos  por el trabajo del hombre que, primero abriendo y agrandando cuevas en los barrancos, más tarde alzando colosales megalitos, luego modificando los sectores forestales para dar lugar a tierras de cultivo, ha dado, desde milenios, con su labor tenaz, un sello imborrable al paisaje de la isla. Por tal motivo, la zona norteña, más abrupta y salvaje y más expuesta al viento tramontana, sigue siendo la más boscosa, por la menor densidad de población y de cultivo ya desde edades muy remotas; mientras que la faja central y la parte sur, más habitadas por estar más protegidas del viento, presentan los terrenos más favorables a la agricultura.

La diafanidad de la atmósfera y el sol dan al paisaje de la isla un colorido singular y muy variado; la diversidad geológica produce una serie de tonalidades grises, ocres, rojizas, entre las que destacan las manchas verdes oscuro de los bosques y las pinceladas blanquísimas de las casas campesinas. Vista la isla desde su más alto balcón natural, que es la montaña del Toro, pueden apreciarse matices delicadísimos, variantes según el estado del cielo y según las horas del día, en el cielo, en la tierra y en el mar, que de no verlas con nuestros propios ojos nos parecerían fantasías de un atrevido pincel vanguardista.

Tome un mapa de Menorca

Siendo Menorca una isla, toda su vida, su historia, su paisaje, la idiosincrasia de sus habitantes están estrechamente ligados al mar. Su cinta azul, verde, violácea, plomiza o argentada, es la marca inmutable, el continuo telón de fondo del paisaje menorquín. Los panoramas marítimos de Menorca son variadísimos: el cabo Cavallería y los acantilados de la costa norte sobrecogen por su salvaje belleza, sobre todo cuando el embate de la tramontana los corona de espuma. El puerto de Mahón, el de Fornells, el de Addaia, la Albufera des Grau tienen rincones bellísimos. Cada una de las calas nos encanta con su nota peculiar en las aguas tranquilas, en la arena límpida, en los peñascos o en los árboles que las rodean. La humedad marina influye en el clima y en la agricultura. Su sal, transportada por el viento a todos los campos de la isla, da especial sabor a nuestras carnes y hortalizas. El mar, en fin, ha determinado el género de vida de los habitantes de Menorca desde los tiempos más remotos.

Menorca guarda para usted sus calas de ensueño, sus barrancos de salvaje hermosura, el misterio milenario de sus monumentos prehistóricos.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0.0/5 (0 votes cast)